Foto arton4461
Sin comentarios 3303 veces visto

Conocer, señalizar, el campo de concentración `El Colector´ (Heliopolis. Sevilla).

Conocer, señalizar, el campo de concentración `El Colector´
(Heliopolis. Sevilla).


5 de septiembre. 20 horas
Parque del Guadaira (Avda. Las Razas / calle Ifni / calle Peru)


CONVOCAN:
Grupo de Trabajo "Recuperando la Memoria de la Historia Social de
Andalucia" (RMHSA. CGT-A)
Federación Provincial de Sevilla CGT

APOYAN / COLABORAN:
Entidades:
ARMH de Coria del Río (ASREMEHCO)
Asociación de hijos y nietos del exilio republicano.
Asociación Dignidad y Memoria de Marchena (DIME)

Personas:
Salustiano Gutiérrez Baena. Profesor de Secundaria. CCSS. Benalup-Casas
Viejas (Cádiz).
Francisco J. González Tornero, Historiador. Cerro de Andevalo (Huelva).
Andrés Sorel. Escritor. Madrid.
Carmen C. Jiménez Aguilera, Historiadora, Écija (Sevilla).
Francisco Crespín Gómez. San Adrian de Besos. (Barcelona).
Sonia Subirats Silvestre, Pedagoga, Barcelona
Juan Miguel Baquero Zurita, Periodista, Coria del Río (Sevilla).
Juan Luis Verdier Mayoral, Enfermero, Chiclana de la Frontera (Cádiz)
Isabel Canto Fornell,Formadora,Chiclana de la Frontera (Cádiz).
Rosa Regás. Escritora. Palafrugell, Girona.
Nicolás González Varela, Editor, Ensayista y Traductor, Las Cabezas de San
Juan (Sevilla).
Francisco Vélez Nieto. Escritor. Sevilla.
Juan Miguel Batalloso. Camas (Sevilla)
Marta Libertad Montesinos Fernández, Periodista. Valencia.



COMUNICADO A ENTIDADES Y COMPAÑEROS/AS MEMORIALISTAS.

Desde hace bastante tiempo (más de 10 años) RMHSA (CGT-A) comenzó a
realizar gestiones oficiales para que en el lugar que ocupó el campo de
concentración de Heliópolis (tambien Prisión Habilitada) se hiciera algún
tipo de actuación (memorial, monumento, huella, placa recordatorio, señal
informativa, etc.) como Homenaje y Reconocimiento a los cientos de presos
políticos que “redimieron pena por el trabajo”, o sea, trabajos forzados,
construyendo un desagüe general en la zona sur de Sevilla (Heliópolis, Avda
de la Palmera, etc..).

Tras mantener una reunión, el pasado día 5 de julio (con anterioridad se
había celebrado otra en octubre de 2011), con miembros del actual equipo de
gobierno de Sevilla (PP), donde se le trasladó una petición para que
AUTORIZARAN la instalación, en dicho lugar, de un pequeño monumento. En
ningún momento significaría la petición de subvenciones ni ningún tipo de
desembolso económico para el Ayuntamiento, pues todos los gastos correrían
por parte de RMHSA de CGT-A.

También se solicitó en 2011, a la Oficina del Comisario de la Memoria
Historica de la Junta de Andalucía, y se volvió a ratificar la petición en
2013, en este caso a la Dirección General de la Memoria Democratica, para
que ese mismo espacio fuera denominado como “Lugar de la Memoria”, junto
con otros tantos campos de concentración de Sevilla, pero también de
Andalucía.

En ambos casos (Ayuntamiento y Junta de Andalucía) estamos a la espera
de respuestas.


El próximo jueves día 5 de Septiembre a partir de las 20 horas haremos una
visita al lugar donde queremos que se instale dicho monumento.
Intentaremos, con el apoyo de algunos compañeros historiadores e
investigadores, explicar todo lo relacionado con dicho campo de
concentración e incluso de los “otros” que se instalaron en la provincia de
Sevilla (3 en Dos Hermanas, 1 en La Algaba, 1 en Guillena, 1 en La
Rinconada, 1 en Sanlucar la Mayor, 1 El Ronquillo). Al margen de estos
existieron otros muchos lugares calificados como “depósito” de presos o
lugares que albergaban a Batallones de Trabajadores (Alcalá de Guadaira,
Utrera, La Isla, Alcalá del Río, Villanueva del Río y Minas, Lora del Río,
La Turquilla entre Osuna y Ecija, Casariche, …

No queremos hacer una CONCENTRACION multitudinaria al uso, queremos hablar
y escuchar, tomar un refresco y, si tenemos suerte, contar con la presencia
de algún amigo y/o amiga que cante un par de canciones sobre el tema que
allí nos reúne.

Aquellas personas, entidades, asociaciones u organizaciones que quiere
apoyar este encuentro nos pueden enviar un correo comunicandonoslo a:

[email protected]



MEDIOS DE COMUNICACION



http://youtu.be/xaYdekM7fiA





Aquí había un campo de concentración



Piden al Ayuntamiento que honre a los esclavos del franquismo que
construyeron el gran desagüe municipal de Heliópolis y que señale el lugar,
en el nuevo parque del Guadaira.


El Mundo. Sevilla. / Eduardo del Campo/ 4/08/2013

No queda ni rastro. Ni materiales, ni apenas recuerdos, tragados por el
olvido, el tiempo y la desmemoria voluntaria. Pero aquí, donde ahora los
trabajadores construyen bajo el sol de agosto el nuevo parque sobre el
antiguo cauce del río Guadaira, junto a las casas señoriales de Heliópolis,
aquí, junto a la carretera portuaria de Las Razas (Ante La Raza, en
singular) y la gran nave, al otro lado de la calzada, de la constructora
Acciona, aquí, casi a la sombra del puente del Centenario y muy cerca de la
dársena del Puerto Este de Sevilla, estuvo desde 1938 hasta 1941 un campo
de concentración de prisioneros políticos, esclavos del franquismo.

En otros países donde honran a sus víctimas y a sus héroes habría desde
hace tiempo algo que los recordase, pero no aquí: han pasado 75 años desde
la apertura del Campo de Concentración de Prisioneros de Helió-polis, o
también conocido como campo de concentración del Colector, pero no hay
ninguna señal, en una ciudad tan llena de placas dedicadas a sus más o
menos ilustres, que recuerde al menos que en este paisaje vivieron los
hombres que construyeron como trabajadores forzados el gran desagüe
municipal de Heliópolis.

No será porque nadie lo haya pedido: el sindicato CGT lleva desde 2002
pidiendo que se señale esta zona como lugar de memoria y la ciudad rinda
homenaje a los que trabajaron como esclavos para ella, como recuerda el
coordinador de su grupo Recuperando la Memoria de la Historia Social de
Andalucía. Los gobernantes anteriores del PSOE, IU y PA, no atendieron su
petición, y ahora el colectivo ha vuelto a intentarlo con el ejecutivo
actual del PP del alcalde Juan Ignacio Zoido para ver si esta vez, 75 años
después, se hace justicia. Por la sencilla razón de que "el campo de
concentración de El Colector lo promovió el Ayuntamiento".

La gran alcantarilla, de entre 4 y 5 kilómetros de largo y unos tres
me-tros de diámetro, que resolvió el problema higiénico del desagüe de los
ricos barrios de Heliópolis y La Palmera, era una obra municipal. Esclavos
políticos que sirvieron con su sudor a Sevilla y en particular a la zona
burguesa construida para la Exposición de 1929. La obra la adjudicó el
gobierno franquista durante la guerra civil a la empresa constructora,
luego integrada en la actual Acciona, cuya nave se alza en el entorno donde
estuvo el lager ahora borrado del mapa.

Es un buen momento para saldar aunque sea simbólicamente esta deuda,
porque frente a donde estuvo el campo, junto a las obras del colector, se
está construyendo el nuevo parque municipal sobre en antiguo cauce del río
Guadaira, en terrenos cedidos por la Confedera-ción Hidrográfica del
Guadalquivir (CHG). Ese espacio público sería el lugar idóneo por su
visibilidad ciudadana. Sólo se pide permiso Munici-pal para colocar allí,
pagándolo el colectivo memorialista, una inscrip-ción junto a un pequeño
monumento (cuya maqueta ya han diseñado) que representaría un fragmento de
colector a escala reducida). Hace un año y medio hablaron con el portavoz
municipal del PP y presidente del partido en Sevilla, Juan Bueno y que ante
la falta de respuesta han vuelto a la carga reuniéndose el pasado día 5 de
julio con el delegado municipal del Distrito de La Palmera. El delegado
municipal propuso crear una comisión negociadora con el Puerto y la CHG,
algo que la asociación considera innecesario. "Que no estamos pidiendo un
millón de euros que cada parte tenga que poner su parte!", exclama. El
presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla, Manuel Fernández (y éste
así lo confirma luego a este diario) apoya la iniciativa, por la parte que
le toca al Puerto por ser suyos los terrenos que ocupó el campo.

Los historiadores del colectivo tienen los planos del campo, que datan de
1937, anteriores a la norma de 1938 que reguló el trabajo forzado. Firmaron
su creación el general Gonzalo Queipo de Llano; el presidente de la
Diputación, Joaquín Benjumea Burín; el alcalde de Sevilla, Ramón de
Carranza, excusando su asistencia por enfermedad el gobernador, Pedro
Parias González.

Sin embargo, no han encontrado fotos ni testimonios directos, por lo que
están pidiendo con carteles a los vecinos de Heliópolis su colaboración por
si pueden aportar más datos y documentos. Esa información ayudaría a
confirmar y ampliar relatos imprecisos, como que por falta de obreros para
hacer la obra las autoridades autorizaron a la adjudicataria Entrecanales y
Tavora a reclutar a mano de obra entre los presos de la cárcel de Ranilla.
El campo de concentración, a partir de lo averiguado por los historiadores,
albergaba a 250 presos, más cien miembros del personal entre vigilantes o
cocineros. Allí fueron a parar los prisioneros del campo de clasificación
que había en Sanlucar la Mayor cuando este cerró, muchos de ellos catalanes
y valencianos.

Entre esos esclavos de la gran tubería de aguas sucias, según ha llegado a
sus oídos pero no han podido corroborar, estaba un anarquista sevillano que
era también un famoso capataz de pasos, al que habrían salvado del
fusilamiento sus hermanos de cofradía. "Cuando llegaba la Semana Santa, lo
dejaban salir para que llevara los pasos. Pero no sabemos más".




Los ‘presos esclavos’ de un campo de concentración franquista de
Sevilla siguen olvidados



El franquismo habilitó un campo de concentración en Heliópolis donde
trabajaron más de 250 prisioneros para construir un colector que 'saneó y
corrigió graves defectos de 1929' en la zona


Los campos de concentración son sin lugar a dudas uno de los símbolos de
la represión franquista. En ellos, hasta medio millón de prisioneros -según
recogen algunos estudios- realizaban trabajos forzados. Trabajos que, en
muchas ocasiones, eran el menos malo de los escenarios para los reos ante
la masificación que sufrían las cárceles y en las que proliferaban
enfermedades y muertes.

Campos de concentración en Sevilla

En el caso concreto de Sevilla, fueron casi una decena los espacios
convertidos en campos de concentración y trabajo. Muchos de ellos no
reconocidos como tales y enmascarados en colonias penitenciarias o
campamentos de presos, terminologías que enfrentan a historiadores en
cuanto a la catalogación de estas áreas. Cecilio Gordillo, coordinador de
este grupo, recuerda la dificultad que han tenido para elaborar un listado
de estos espacios, “ya que muchos estaban ocultos con otros nombres”.

Campo de “El Colector”

Entre todos, hubo uno en la zona de Heliópolis, denominado “el Colector”,
que desde el primer momento fue considerado y calificado como un campo de
concentración. Los primeros planos de este campamento datan del 7 de julio
de 1937, días antes de que se cumpliera el primer aniversario del comienzo
de la Guerra Civil, y curiosamente con un par de años de antelación a que
se aprobaran los primeros reglamentos que recogían la existencia y
adecuación de estos espacios. Un hecho que dejaba clara las intenciones de
los golpistas, toda vez que comenzaron a atrincherar a los prisioneros en
el interior de las cárceles. “Hay quien dice que no era más que una prueba
para ver cómo funcionaba el sistema”, señala Gordillo.

250 prisioneros

Con capacidad para unos 250 prisioneros -aunque finalmente llegó a acoger
a casi el doble de ellos- su adecuación se debió a una actuación de
urgencia por parte del ayuntamiento, ubicándolo en el terraplén de la
margen izquierda de la Corta de Tablada, en la extensión del antiguo cauce
del río Guadaíra.

Petición al Ayuntamiento de Sevilla

Una vez más, y van cinco desde 2002, el Grupo de Trabajo “Recuperando la
Memoria de la Historia Social de Andalucía” de CGT.A se ha dirigido al
Ayuntamiento de Sevilla mediante escrito presentado en el Registro y
dirigido al Alcalde, solicitando los permisos necesarios para la
instalación de un monolito o similar en este lugar, pero en ningún momento
se hace petición expresa de apoyo o subvención económica.

Uso de presos políticos

En el escrito hace mención a los trabajos de investigación y de actuación
social de este Grupo “en todo lo relacionado con los campos de
concentración y del uso de presos políticos ’sometidos al régimen de
regeneración por el trabajo’ o mejor definidos como mano de obra esclava
desde 1937 hasta finales de los años cincuenta, por parte de la dictadura
tanto para la realización de trabajos al Estado (administraciones e
instituciones: Ministerios, Diputaciones, Ayuntamientos, Instituciones
Penitenciarias, Confederaciones Hidrográficas, etc…) como la cesión a
entidades (Iglesia) y el alquiler a decenas de empresas privadas de todos
los sectores productivos. Esta situación la sufrieron miles de presos en
nuestra ciudad”.

El Ayuntamiento como promotor de un campo de concentración

En el escrito se afirma que “también el Ayuntamiento de Sevilla fue
beneficiario de estas prácticas `usando´ a este tipo de presos en su propio
beneficio, con el objetivo de resolver un grave problema de salubridad en
esa zona de Sevilla. Concretamente la memoria del proyecto manifestaba que
’los trabajos a realizar consistían en la construcción indispensable de un
colector de alcantarillado para la desviación del vertido al Guadalquivir’
y en cierta forma complementar ‘las costosísimas obras ya ejecutadas por el
Estado, denominadas Plan de Obras de Mejora del Puerto de Sevilla, entre
las que se comprende su habilitación como dársena y la desviación del curso
del río’”.

Tres autorizaciones que no subvenciones

Se extiende en algunos detalles de interés como que el campo de
concentración “El Colector” también denominado “Prisión habilitada de
Heliópolis”, fue promovido y costeado por el Ayuntamiento a través de un
impuesto especial (alcohol), y su aprobación el 7 de Julio de 1937,en plena
guerra, da una idea, tanto de la urgencia como de la influencia política de
los vecinos de esta nueva zona de la ciudad. Construido para unos 250
presos (los necesarios para la realización de la obra) y 100 guardias,
acogió en un momento dado, a más de novecientos presos sobre todo tras el
cierre del Campo de Sanlúcar la Mayor… El campo estaba ubicado a ‘pie de
tajo’, en unos terrenos cedidos por la Junta de Obras del Puerto en el
antiguo cauce del río Guadaira, margen izquierda de la Corta de Tablada
(hoy Avenida de Las Razas, frente al Parque del Guadaira)”.

Los firmantes dan idea de la importancia del campo

En la firma del acuerdo para la puesta en marcha de este campo de
concentración estaban Gonzalo Queipo de Llano, General jefe del ejército
del Sur, Joaquín Benjumea Burín, Presidente de la Diputación, Ramón de
Carranza Gómez, Alcalde de Sevilla, y algún que otro técnico (Jesús Iribas)
especialista en este asunto de la construcción de campos de concentración.
Excusó su asistencia por enfermedad, Pedro Parias González, Gobernador
Civil.

Tres autorizaciones que no subvenciones

En varias ocasiones el Grupo de Trabajo ha intentado conseguir del
Ayuntamiento algún tipo de actuación (construcción de una maqueta. Rafael
Carmona. PA 2002), (señalización PSOE e IULVCA, 2004 y 2008) y por último
(Juan Bueno. PP. 2011) sin ningún tipo de respuesta. Considera que 73 años
después, la ciudad necesita recuperar para la memoria colectiva un espacio
vital de nuestra historia reciente y dada la próxima finalización de las
obras del Parque de El Guadaira, y siendo este el mejor de los lugares
posibles para la instalación, dada su cercanía al lugar que ocupó dicho
campo de concentración (no más de cien metros), una señalización con unos
datos mínimos de lo que ese lugar ocurrió en un pasado reciente. Lo que se
intenta conseguir son las autorizaciones pertinentes para instalar la
señalización adecuada, cargando con el trabajo y los costes de dicha
instalación por cuenta del propio Grupo de Trabajo “Recuperando la Memoria
de la Historia Social de Andalucía” de CGT.A y así “liberar” a ese
Ayuntamiento de este gasto.

http://www.elplural.com/2013/06/12/piden-reconocer-y-homenajear-a-los-presos-esclavos-del-ayuntamiento-de-sevilla/




El colector de la represión



El franquismo habilitó un campo de concentración en Heliópolis donde
trabajaron más de 250 prisioneros.



El Correo de Andalucía/ Mario Daza, 04/09/2011

Los campos de concentración son sin lugar a dudas uno de los símbolos de
la represión franquista. En ellos, hasta medio millón de prisioneros -según
recogen algunos estudios- realizaban trabajos forzados. Trabajos que, en
muchas ocasiones, eran el menos malo de los escenarios para los reos ante
la masificación que sufrían las cárceles y en las que proliferaban
enfermedades y muertes. Espacios que ahora el grupo de trabajo “RMHSA” de
CGT.A pretende señalizar de modo que los ciudadanos sean conscientes de un
modo objetivo de cuál fue la función de estos campamentos y qué actividad
realizaron los presos durante los años que estuvieron en ellos.

En el caso concreto de Sevilla, fueron casi una decena los espacios
convertidos en campos de concentración y trabajo.


Muchos de ellos no reconocidos como tales y enmascarados en colonias
penitenciarias o campamentos de presos, terminologías que enfrentan a
historiadores en cuanto a la catalogación de estas áreas. Cecilio Gordillo,
coordinador de este grupo, recuerda la dificultad que han tenido para
elaborar un listado de estos espacios, "ya que muchos estaban ocultos con
otros nombres".

Entre todos, hubo uno en la zona de Heliópolis, denominado el colector,
que desde el primer momento fue considerado y calificado como un campo de
concentración. Los primeros planos de este campamento datan del 7 de julio
de 1937, días antes de que se cumpliera el primer aniversario del comienzo
de la Guerra Civil, y curiosamente con un par de años de antelación a que
se aprobaran los primeros reglamentos que recogían la existencia y
adecuación de estos espacios. Un hecho que dejaba clara las intenciones de
los golpistas, toda vez que comenzaron a atrincherar a los prisioneros en
el interior de las cárceles. "Hay quien dice que no era más que una prueba
para ver cómo funcionaba el sistema", señala Gordillo.

Con capacidad para unos 250 prisioneros -aunque finalmente llegó a acoger
a casi el doble de ellos- su adecuación se debió a una actuación de
urgencia por parte del Ayuntamiento, ubicándolo en el terraplén de la
margen izquierda de la Corta de Tablada, en la extensión del antiguo cauce
del río Guadaíra. Así lo recoge el acta de constitución de la comisión que
se encargó de gestionar los trabajos, y entre los que se encontraban el
general jefe del Ejército Sur, Gonzalo Queipo de Llano, o el propio alcalde
la ciudad, Ramón de Carranza. En el documento se recoge el interés del
general por la "construcción indispensable de un colector de alcantarillado
para la desviación del vertido al Guadalquivir".

Y es que en la zona sur de la ciudad, urbanizada durante la reciente
celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, la evacuación de los
residuos había acabado por convertirse en un problema de salubridad para
los vecinos. Hasta ese momento, los vertidos se arrojaban a la Dársena del
Guadalquivir poniendo en jaque, tal y como recoge el propio acta de
constitución, "las costosísimas obras ya ejecutadas por el Estado,
denominadas Plan de Obras de Mejora del Puerto de Sevilla, entre las que se
comprende su habilitación como dársena y la desviación del curso del río".

De este modo, el Ayuntamiento encargó a la empresa Entrecanales y Távora
la adecuación de un canal que llevara los vertidos que estaban afectando a
la zona más urbana del río hasta más allá de la exclusa. No era poca cosa.
Se trataba de una distancia de entre 4 o 5 kilómetros, nada fácil de
adecuar a través de la construcción de una gran tubería, pero la
importancia de acometer estos trabajos era tal que hasta pasó desapercibido
el hecho de que la Guerra Civil estuviera aún en pleno desarrollo. Este
hecho dificultó bastante su ejecución, ya que la empresa no contaba con los
trabajadores necesarios para acometerla. Fue entonces cuando los golpistas
propusieron la idea de adecuar este campo en el que se agolparon 250 presos
encargados de la obra.

El campamento levantado en la zona junto al río constaba de cuatro
barracones, en una disposición muy similar a la que posteriormente
adoptaron en los campos de concentración del nazismo, un hecho al que
contribuyó que Franco estuviera apoyado por varios asesores alemanes
vinculados al régimen. El primero de ellos estaba destinado al personal de
oficiales, clases y tropa encargada de la vigilancia del campo, oficinas y
enfermería; otro con los dormitorios de los 250 prisioneros encargados de
la ejecución de las obras del colector; un tercero en el que se ubicaban
los comedores de jefes y reos, la cocina y la siempre inexorable capilla.
El cuarto y último albergaba varios departamentos menores en los que se
daba cabida a los aseos, lavaderos, garaje y almacenes. Todo dispuesto en
forma de rectángulo, que permitía formaciones para revistas del personal y
su esparcimiento en las horas de descanso.

Uno de los aspectos más singulares de la adecuación de este campamento,
que marca buena parte de su desarrollo, se basa en que se procedió a su
construcción en pleno desarrollo de la Guerra Civil. Este hecho condicionó,
entre otros aspectos, la precaria situación económica con la que hubo que
hacer frente a los trabajos. Con todo, y a pesar de esta limitación, el
presupuesto que manejó la Administración ascendió a 180.814,93 pesetas. Una
cifra nada desdeñable para aquella época que obligó a recortar gastos como
la sustitución de la teja árabe, que en un principio se programó para el
techado de las naves y que finalmente hubo de ser sustituida por otra de
bayunco, una especie de vegetal.

El aspecto económico preocupaba en demasía. No obstante, y ya con la
guerra avanzada, los terratenientes que habían apoyado con sus bienes el
alzamiento comenzaban a exigir su devolución. Era necesario hacer caja y
una obra así podría reportar una buena cantidad a las maltrechas arcas. Y
es que los empresarios que realizaban estas tareas no lo hacían ni mucho
menos de forma altruista. Los reos sí, o en todo caso recibían una mínima
retribución que dependía de variables tan dispares como si habían contraído
matrimonio por la Iglesia o de si sus hijos estaban bautizados. La gran
parte de la cantidad que se exigía a la empresa que los contrataba quedaba
en manos del Gobierno. "Si cobraban unas 12,5 pesetas, diez de ellas iban
directamente a las arcas; del resto, dos se cobraban en concepto de
manutención. Al prisionero le quedaban 50 céntimos, o al menos eso decían",
explicaba Gordillo.

Lo cierto es que 75 años después, la ciudad espera recuperar para la
memoria un espacio en el que el franquismo enmascaró su represión a la
ciudadanía en la construcción de una infraestructura de gran relevancia
social. Heliópolis y la belleza de sus edificaciones de la Exposición del
29, guardaba junto a él, el colector de la represión del régimen a la
libertad de sus ciudadanos.

Lugares de la Memoria en busca de su reconocimiento.

El objetivo del grupo pasa por la señalización de espacios como lugares
para la memoria. La normativa aprobada por la Junta respalda su iniciativa
pero se topa ahora con el modo en el que estos espacios se marcaran. El
texto aprobado no hace referencia a ello y deja en manos de los
ayuntamientos la última palabra. Cecilio Gordillo, refirió que ha
solicitado al Consistorio hispalense un encuentro en el que delimitar como
llevarlo a la práctica.

En concreto la Junta de Andalucía aprobó la creación de una comisión que
deberá definir los espacios vinculados a la Guerra Civil entre el 17 de
Julio de 1936 –un día antes del alzamiento- y el 20 de diciembre de 1978,
fecha en la que se fija el fin de la dictadura tras la aprobación de la
Constitución Española. Gordillo recordó que su objetivo es adecuar una
placa, “estilo a las vallas publicitarias”, en la que se recoja el nombre
del lugar, fecha en la fue escenario de la actividad represiva y una leve
explicación que permita a los ciudadanos conocer la historia desde un
punto de vista objetivo.

Un campamento de concentración al lado del rio.

La vista área ofrece al detalle la zona concreta en la que su ubicó el
espacio en el que realizaban sus trabajos los más de 250 prisioneros del
régimen. Su labor pasaba por desviar los vertidos de la dársena hasta más
allá de la exclusa.

El hogar de los presos, a detalle.

El campamento se alzaba sobre un amplio patio central que rodeaban cuatro
naves. Los barracones estaban formados por unos entramados de madera y teja
árabe; las paredes constituidas por tabiques de ladrillos encalados y el
pavimento de tendido continúo de hormigón. Estos últimos elementos
permitían una perfecta limpieza de los pabellones. El coste total de la
obra fue de algo más de 180.000 pesetas, una cantidad nada desdeñable para
la época, en pleno desarrollo de la guerra civil

Hoy día, solo queda el recuerdo de lo que fue.

El terreno que ocupara el campo de concentración, perteneciente a la
empresa Entrecanales y Távora, lo ocupan actualmente unas dependencias de
Acciona, aunque su extensión ha variado poco desde la guerra civil.

Recomendados

¡Sevilla va a Madrid!

Este domingo 24 de julio a las 9.30 de la mañana nos vemos en la Embajada de Portugal entre los jardines del Pra [...]

Manifestación de CGT en Sevilla el 28F, Día de Andalucía

CGT se manifestará en Sevilla el próximo 28 de febrero con motivo del día de Andalucía. La marcha partirá desde el Prado [...]

La policía desaloja hoy la Corrala Utopía

Más o menos a las 8 de la mañana de hoy, unas 20 furgonetas de la policía nacional (de las denominadas {lecheras}) han r [...]

0 comentarios

Aún sin comentarios

Puedes ser el primero en comentar esta noticia!

Deja tu Comentario

Tu email no será publicado. Los campos obligatorios estan marcados con el simbolo *

¿ Cuanto es cinco + cuatro ?

Los comentarios están moderados, por lo que no se garantiza su publicación. La web no se hace responsable de los comentarios vertidos, al tiempo que se reserva la eliminación de los comentarios de carácter sexista, racista, autoritario, o arbitrariamente insultantes hace personas concretas, así como el bloqueo del usuario que de forma reiterada no respete estos límites.