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El fuego como medio de reivindicación social en Argelia

El fuego como medio de reivindicación social en Argelia

Traducimos un artículo de Mustapha Benfodil, periodista de El Watan, titulado “Viaje a la Argelia de los inmolados” del 29-01-12.
Aunque no compartimos a veces el tono de algún comentario, refleja la frustración del pueblo argelino: : “Un país rico para un pueblo pobre.”

Viaje a la Argelia de los inmolados


No pasa casi ningún día sin que nuevos casos de inmolación por fuego sucedan. Ya ni se cuentan estos argelinos que se transforman en antorchas humanas para gritar su desasosiego en una sociedad que parece hacer oídos sordos a sus sufrimientos. Tras los harraga (emigrantes en pateras), ha llegado el ciclo de los grandes quemados de la vida. Se pasó del agua al fuego, y así la expresión del desamparo social sube una muesca. En negativo, el cuadro negro de un pueblo profundamente atormentado.

Repasando las noticias de prensa, resulta claramente que, contrariamente a una idea ampliamente extendida, los argelinos no esperaron a Mohamed Bouazizi, el icono de la revolución tunecina, para pasar al acto. Aunque el año 2011 conoció una verdadera explosión del fenómeno, las inmolaciones comenzaron mucho antes. El primer caso que aparece en una crónica, es necesario recordarlo, es el de Djamel Taleb, 40 años, empresario establecido en Djelfa, que se inmoló con fuego, el 18 de mayo de 2004, delante de la Casa de la prensa, en Argel, para protestar contra la confiscación de sus bienes por la justicia. El 29 de octubre de 2009, es toda una familia que se riega de gasolina en el ayuntamiento de Chlef a raíz de la demolición de su casa juzgada ilegal.

El año 2010 es resaltado también por varias tentativas de suicidio por fuego. El 10 de abril, un agricultor de 52 años se quemó vivo después de que el tribunal de Remchi pronunciara una sentencia en su contra. Al querer salvarlo, un joven estudiante, Mustapha Benbekhti, será mortalmente devorado por las llamas. El 20 de enero de este mismo año, tres parados prenden fuego a sus cuerpos ante la dirección de la acción social de la provincia (wilaya) de Oum EL Bouaghi.

Sin embargo, es innegable, como decíamos, que el año 2011 registró un verdadero aumento a este respecto. Entre los casos más destacados, el de esta mujer que residía en Biskra, de condición modesta, madre de seis niños, cuatro de corta edad. Ella misma regó de combustible a toda su prole después de haberse empapado (Libertad del 21 de mayo de 2011). En el mismo registro, se marca el gesto desesperado de este padre de familia, originario de la localidad de Ain Rahma, en la wilaya de Relizane, conductor del parque comunal, que, aprovechando que su mujer y sus tres niños dormían la siesta (era el mes de Ramadán, el 11 de agosto), puso fuego a su residencia.

Es importante destacar que el fenómeno no excluye en adelante a nadie: jóvenes, viejos, parados, alumnos de secundaria, empresarios, funcionarios… Incluso los imanes no se quedan atrás, si creemos esta información del diario Ennahar: “El imán de la mezquita EL Makassem, municipio de EL Hanaya, en la wilaya de Tlemcen, intentó suicidarse por inmolación cuando los servicios del municipio, acompañados por la Gendarmería nacional, habían procedido a la demolición de su vivienda, construida ilegalmente.” (Ennahar del 2 de julio de 2011).

Un instrumento de reivindicación social

El alojamiento y el desempleo son los móviles más alegados para explicar estos actos. Pero al precisar nuestra investigación, todo indica que el panel se amplía a motivos aparentemente fútiles como el caso de este joven de Bordj Bou Arréridj que se inmoló en la sede de la wilaya para haberle rechazado un recibo del carné de identidad (Ennahar del 28 de febrero de 2011).

En Chréa, en la wilaya de Tébessa, un colegial se quemó en el patio de su colegio a raíz de la negativa de la administración de su establecimiento a validar el certificado médico que había presentado para justificar una ausencia de 17 días (Le Temps de Argelia del 20 de mayo de 2011). En 9 de cada 10 casos, las inmolaciones se desarrollan sobre un lugar público, señalando generalmente un edificio oficial: sede del ayuntamiento, del distrito, de la provincia, comisaría de policía, dirección de empleo, tribunal o alguna otra institución. Ocurre raramente entre cuatro paredes como en el caso de los ahorcamientos por ejemplo, y otros suicidios realizados en solitario.

No se dejará de tener en cuenta que las inmolaciones se convirtieron en un instrumento de chantaje, negociación o presión, según el caso, y tienden a convertirse en un medio de reivindicación social. Hemos sido golpeados por la multiplicación de tentativas de inmolación colectivas. A veces, es un grupo de parados, otras es un colectivo de trabajadores de una misma empresa que se proponen protestar por este medio contra su precariedad socio profesional. Es lo que pasó en marzo de 2011 cuando 10 trabajadores de la Sociedad de la Hípica, que habían sido suspendidos de empleo y sueldo, amenazaban con inmolarse simultáneamente (Le Soir de Argelia del 17 de marzo de 2011).

Otro dato a retener: la comunicación. Las inmolaciones son acompañadas, en algunos casos, de una verdadera puesta en escena, con un trabajo sobre la descripción y sobre la imagen. El caso de Lakhdar Malki es revelador a este respecto. Había tomado el cuidado de envolverse del emblema nacional y de envolver a su hija con una bandera antes de llegar a la sede del BDL para inmolarse. Se tomaron algunas imágenes de su acción fallida con un teléfono portátil, y se distribuyeron en facebook y YouTube. Nuestro amigo Madani de Ouargla tomó fotografías del joven Mohamed Reghis que se prendió fuego recientemente en Ouargla y estas imágenes circularon por las redes sociales. Las nuevas tecnologías permiten así llenar algo el déficit en imágenes en la TV argelina que oculta totalmente el tema.

¿Por qué el fuego? ¿Cómo la gasolina que es el emblema de nuestra riqueza nacional se ha convertido en un arma de destrucción masiva?. Obviamente, una respuesta de tipo científica al fenómeno no basta. Una respuesta política de envergadura se impone. En el momento en que están próximas las elecciones legislativas, hay que reconocer que la asamblea saliente en ningún momento se ha molestado en dedicar un debate en Pleno a esta tragedia. Ninguna comisión de investigación se ha creado para analizar públicamente el problema. “Se diría que son perros que se han muerto”, hablando de estos ciudadanos al bordo del suicidio. Es un asunto de la más alta gravedad que llama, nos parece, a una intervención al más alto nivel del Estado.

La urgencia de una respuesta política

No es inútil señalar que hasta ahora, ninguna cifra oficial se ha hecho pública con respecto a los suicidios por el fuego. Es con todo un secreto a voces decir que ha tomado proporciones alarmantes. Debe cruzar la barrera de más de 100 víctimas cuando se sabe que el servicio de quemados graves del CHU de Oran registró por sí solo 45 tentativas de inmolación, 43 de las cuales sucumbieron a sus quemaduras (Libertad del 12 de noviembre de 2011). ¿El Gobierno temería en este punto hacer públicas estas estadísticas? Arriesga un descrédito de su gestión.

Hemos hecho 2.500 kms., surcando el país. Dos regiones conocidas por sus riquezas mineras y energéticas especialmente atrajeron nuestra atención: Ouargla y Tébessa.

Los ciudadanos de estas wilayas se preguntan con mucha razón cómo les falta de todo en el momento en que la riqueza de su región les autoriza a aspirar a una vida claramente mejor. Eso nos hace pensar inevitablemente en esta fórmula de Benbitour: “Un país rico para un pueblo pobre.” En el momento en que celebramos el cincuentenario de la independencia, la epidemia de las inmolaciones por fuego relacionada con la de los harraga suena como un reconocimiento de fracaso. No contamos ya el número de argelinos que nos decían un poco por todas partes: “Mazal ma edinache listiqlal.” “Aún no hemos conseguido la independencia.” Eso salió incluso de la boca de antiguos maquis para quienes el combate liberador, el juramento hecho a los chouhada (mártires) ha sido traicionado. Pueda Argelia renacer de las cenizas de sus hijos…

Traducción: Equipo de trabajo para el norte de África de la S. de RR. II. de la CGT


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